22 de enero de 2016

A veces vuelvo...

22 de enero de 2016.

Tengo casi año y medio sin entrar a actualizar este espacio que, durante algún tiempo, sirvió como una catarsis a lo que ocurría en el día a día de mi vida.

Año y medio donde compartí mi vida con una persona maravillosa. Una gran mujer. Pero lamentablemente, tantas diferencias y problemas que con el tiempo crecían más y más ocasionaron que el amor se fuera llenando de cicatrices. Mi corazón no pudo más.

Hoy, miles de cosas recorren mi cabeza. Su nombre, su cara, su cuerpo, su risa y su mirada las tengo grabadas fielmente en mi memoria. Llega un momento en que pierdo la razón y quiero hablarle, decirle lo mucho que la amo, que la extraño y que quiero estar con ella, pero esa misma razón me tranquiliza y me dice que pare.

La manera tan distinta de ver la vida, de pensar, de analizar y de concretar ideas son una loza bastante pesada que ya no se puede cargar.

Hoy, creo que el final es inevitable y es tangible. No hay marcha atrás.

Sólo quiero decirte lo que no te pude decir la última vez que hablamos.

Gracias por tu amor, Verónica.

Nunca te voy a olvidar.

12 de septiembre de 2014

Revelaciones en Tijuana...



Curiosamente, todo ocurrió un día antes de partir. Una de las decisiones más difíciles de mi vida a través de un teléfono celular (si, a lo que nos ha llevado la tecnología), donde lo que más deseaba desde hacía varios meses atrás se me presentaba a puertas abiertas, y yo decidí cerrarlas.

No voy a mentir. Me costó bastante trabajo, que hasta hay momentos, de escasos segundos, en que me arrepiento de lo que elegí. Amo demasiado a esa mujer.

Parece que todo estaba planeado para que se diera de esa forma. A finales de julio decidí tomar vacaciones y mi elección fue retirarme por unos cuantos días a Tijuana. La fecha: el primer fin de semana de septiembre. La idea era simple, salir de la cotidianidad que representa el horario laboral y convivir una y otra vez con la misma gente.

A medida que se acercaba la fecha, distintas situaciones se fueron presentando y provocaron que mi deseo porque llegarán los días de libertad fuera más fuerte. 

 “No pierdas tu tiempo mostrándote sin velos ante quien tiene cataratas en los ojos”

Justamente en esos días, la ansiada oportunidad de empezar una relación se me presentó. No voy a mentir, no me lo esperaba. Lo único que hice fue intentarlo. A pesar del pasado que acarreaba la relación, quise darme la oportunidad. No me gusta quedarme con “hubieras”, más vale hacer el intento y dejar que el destino le dé cierto principio o final a los acontecimientos.
 
Dos días antes de partir, un miércoles, lo que apenas comenzaba a darse empezó a derrumbarse. Un día después, finalizó. Recuerdo mi última frase escrita en el celular: “No iré”. Sabía que con eso terminaba un periodo de más de 8 meses que me trajo varios sinsabores. Para mí, más buenos que malos.

“Una huida a tiempo o si no te llevarás una nueva decepción”

El viaje a Tijuana llegó en el momento justo. Hay ocasiones en donde lo más saludable es distanciarse de todo por un tiempo. Y en un principio no me estaba funcionando. Los recuerdos se agolpaban y casi lograban llevarme a un colapso, cosa que no sucedió.

Todo cambió el sábado, cuando después de rodar por las calles de la desconocida ciudad, llegué con mi único amigo en aquel lugar. No creo en las casualidades, pero si en las causalidades. Quizá fue el escuchar un discurso diferente a los que había escuchado anteriormente. Tal vez fue la forma en que se presentó la plática, pero en cierta forma me abrió los ojos.

Lo dijo de una forma que logró impactarme. Logró recordar varios momentos de la larga plática.

Me lo dijo un terapeuta. Las relaciones son como comprar un carro. ¿Si tuvieras dinero que carro comprarías? Obviamente el de mayor valor, el más nuevo, el que más te atraiga. Si no tienes dinero, ¿cuál comprarías? Pues el que te alcance. La cosa es que uno no debe conformarse con lo que “le alcance”. Nosotros debemos de hacernos a la idea y creérnosla de que contamos con el dinero para comprar el auto que deseamos. Hay que creer que podemos tener la relación adecuada y con la que te sientas más a gusto. Que podemos tener lo que queremos. No con la primera que salga.

Tal vez hiciste planes a futuro. Pero no hay que pensar en hubieras. Quizá es triste pero no se gana nada. ¿Porqué pensar en algo que no existe y desgastarse por alguien que en este preciso momento no está pasando ni pensando lo que tú?

Hay personas que están contigo y las haces sentir mejor, las haces sentir bien. Y quizá tú estás con esa persona pero no te sientes así. Llega el punto en que hay que ser egoístas, hay que estar con alguien que te haga una mejor persona, que te haga sentir mejor, que te deje algo.  

Hay que aprender a valorarse y conocerse un poco más. Quizá suene trillado, pero es la verdad, hay que darnos tiempo para nosotros mismos. Si nos dedicamos a nosotros comenzamos a ver las cosas de otra manera.

Después de la charla, recuerdo que quedé en un estado de semi shock muy extraño. No sé, quizá sus palabras cayeron en un momento justo. Tal vez la experiencia vivida los días anteriores buscaba salir de alguna manera y encontró una desembocadura natural en el sermón escuchado minutos atrás.

A partir de ese momento quedé un poco más tranquilo. Ese día en la noche, fue bastante cómico ver mi situación reflejada en mi compañero. Sentí que la gente en mi ciudad natal me miraba de ese modo en que yo observaba a mi camarada. Quizá es mi imaginación, pero esa es otra historia.

En resumen, mi viaje a Tijuana tuvo bastantes epifanías…

4 de junio de 2014

La de hoy...



Vengo a decirte lo mismo
que tantas veces te he dicho,
eso que poco me cuesta
y que tú nunca has oído.
Pequeña de las dudas infinitas,
aquí estaré esperando mientras viva.

Vengo a decirte que el tiempo
que ya llevamos perdido,
es sólo un tiempo pequeño
en el cielo del olvido.

Que todo el daño que tengo
de lo que ya hemos sufrido,
que no quise vivir de algo
para que hayas aprendido.

Porque como yo a veces sueño,
nadie ha soñado contigo,
que como te echo de menos,
no hay en el mundo un castigo.

Pequeña de las dudas infinitas,
aquí estaré esperando mientras viva.
No dejes que todo esto quede en nada
porque ahora estés asustada.

Vengo a decir que lo siento,
aunque no tenga un motivo,
para que cuando estés sola
sepas que a tu lado sigo.

Para que sientas que tienes
siempre a tu lado un amigo.
Porque no quiero perderte,
no quiero ser yo el perdido.

Porque como yo a veces sueño,
nadie ha soñado contigo,
que como te echo de menos,
no hay en el mundo un castigo.

Pequeña de las dudas infinitas,
aquí estaré esperando mientras viva.
No dejes que todo esto quede en nada
porque ahora estés asustada.

Tranquila que la luna no se apaga, que su luz siempre nos guarda.

1 de junio de 2014

De lo definitivo a la autoreflexión...

Definitivamente, nunca se le dará gusto a una mujer.

Definitivamente, nunca sabrás en qué jodido momento una neurona botará de su cerebro y hará que cosas diminutas se transformen en gigantescos espectros destructores que arrasarán con todo a su paso.

Definitivamente, lo peor que puedes hacer es caer, enredarte y vivir dentro de una espiral silenciosa en la que sabes no hay una salida positiva.

Definitivamente, hay veces en que aunque tu corazón diga mil cosas, aunque existan sentimientos hacia una persona, lo mejor es hacerle caso a la razón y alejarse en un momento justo, donde el impacto no sea tan fuerte y demoledor, que sea resistible y aliviador.

Definitivamente, nunca voy a entender a las mujeres. Y no pretendo hacerlo, simplemente me frustra no acoplarme a ese hecho.

21 de enero de 2014

Sinopsis semestral

Tengo casi una semana con la misma idea revoloteando en mi cabeza. 

Sé que me he mantenido alejado de este espacio personal por mucho tiempo, pero podría explicarse con las vivencias que me ha tocado experimentar últimamente. 

Puedo ser puntual y enfocarme en la más reciente situación. En la declaración que me hizo cuestionarme tantas y tantas cosas... 

Conocí a V en el trabajo. Ella, estudiante de universidad, cursando su último semestre. Una mujer muy guapa, que logra que cualquier tipo gire su cabeza para admirarla. 

Al comenzar a platicar con ella, me dio la impresión de que le llamaba la atención. Era constante su comunicación conmigo, sus ganas de salir o de saber en qué andaba metido. Por mi parte, yo seguía experimentando vivencias con Mc (si, la del último escrito) que me tenían un tanto emocionado y dedicado.

No iré más a fondo. Pero todo dio un giro intempestivo. Mi relación (que nunca se formalizó) con Mc acabó, por motivos personales que solamente ella sabe (Pd: no se define, no tiene idea de lo que quiere en la vida) e inició una etapa de reconocimiento con V. 

Comenzamos a salir. A convivir. A conocernos. Que sí sabíamos que éramos amigos antes que cualquier cosa, si, lo reconozco. Lo que si, es que empezamos a vivir situaciones de pareja (no entraré en detalles) con las que me sentí cómodo. El compromiso pero sin haberlo. 

Lo curioso, es que después de tanta convivencia, mi mente comenzaba a visualizar una relación. Algo dentro de mi estaba despertando, había sentimientos que nacían y con los que me sentía satisfecho. Creí que era cuestión de tiempo. El afrontar con seriedad la posibilidad de compartir con alguien se volvía una constante.

Pero, ¿qué pasa? Qué cuando menos te lo imaginas, y una vez más (si, otra vez) se te viene la vida abajo. Es cuando V se te acerca y te dice que se dará la oportunidad con alguien más. No lo ves venir y más sí tomas en cuenta que las citas continuaban. Es un golpe conciso que marea, que te deja al borde del nocaut y al que no tienes respuesta. 

Caray... Empiezo a pensar que existe algo que estoy haciendo mal. No sé si detectan cuando uno comienza a entrarle de lleno a algo y eso asusta. No sé si estoy eligiendo mal. No sé si no me doy a entender desde un inicio. No sé nada. Lo único que entiendo es que mis relaciones amorosas son cíclicas y repetitivas. Lo único que cambia son las actrices y la causa del alejamiento. 

Hoy sigo con una sensación extraña en el pecho. Sigo cuestionando porqués. Tengo casi una semana con la misma idea revoloteando en mi cabeza.

27 de septiembre de 2013

De M a Mc...

Casi dos meses sin pararme por acá... Y mi vida tomó un rumbo muy interesante. 

Lo puedo resumir en lo siguiente: A la M que ocupaba mi corazón, hay que agregarle una c. 

Mc. 

Después de durar varios meses torturándome con preguntas innecesarias, lamentándome por cómo habían sucedido las cosas con M; y sobretodo, después de ese escrito revelador de principios de agosto, me sorprende de manera grata cómo las cosas se me van acomodando.

Conocí a Mc en el trabajo. No lo voy a negar. La primera vez que la vi, me pareció muy atractiva. Recordé que en mi etapa universitaria había compartido alguna clase con ella. Con el paso de los días y semanas, comenzamos a platicar mucho. Los últimos embates del huracán M golpeaban mi vida. Ella, pues llevaba poco tiempo de haber empezado una relación. 

Pasaron las semanas y me di cuenta que mi cabeza ya no estaba pensando en el pasado. Mi mente se estaba involucrando en el presente. Y ese presente, tenía un rostro con unos impresionantes ojos verdes. 

Continué compartiendo tiempo con ella, y noté que era una persona diferente a mi. 
Carajo! ¿Cómo alguien como ella volteará a ver a una persona como yo? Pero en fin... Por primera vez en mi vida, ese refrán o dicho o lo que sea, que dice "No hay peor lucha que la que no se hace" se volvió un verbo, una forma de vida. "Vamos a intentarlo, vamos a ver qué sucede", me dije. 

Pero había algo que me frenaba. Su novio. 
Un domingo salimos, junto con un compañero de trabajo. Y después de unas horas, nos quedamos solos. Reconocí que el estar con ella me ponía contento. Ese freno que mencionaba líneas arriba me estaba dejando de importar. Tres días después de esa salida, mientras platicábamos por mensajes, me suelta la siguiente frase: "Acabo de terminar con mi novio". Admito que una sonrisa se dibujó en mi cara.  

Siguieron pasando los días y la relación con ella creció. Sin darme cuenta comenzamos a salir. Sentí que Mc se involucraba conmigo, sentí que comenzaba a nacer algo. Nunca me convencí de esos pensamientos, pero la esperanza de que fuera cierto me daba fuerzas para continuar el día a día.

No entraré en más detalles. Pero hoy, Mc y yo estamos en una etapa de reconocimiento. Dejando que las cosas fluyan y tomen el curso que tengan que tomar. Hemos hablado de nosotros. Hemos reconocido nuestros sentimientos. He tenido la fortuna de besarla. Ha cambiado mi perspectiva, honestamente...

Siendo sincero, no sé que rumbo tomará esta relación. De lo que si estoy seguro, es que el agradecimiento eterno estará, sobre todo por sacar a este pequeño saltamontes del hoyo en el que estaba y demostrarle que la vida siempre tiene mejores cosas esperando por uno.

Mc regresó la sonrisa a mi cara. 

Cambio y fuera.

6 de agosto de 2013

Analogía absurda de principios de Agosto.

Da la casualidad y la causalidad, que el día de hoy me dio por analizar la situación imperante en mi vida de forma metafórica. Lo curioso es que todas las metáforas y analogías que venían a mi mente eran un tanto absurdas, pero no por ello irreales. Digamos que, eran muy ciertas, aún y cuando los ejemplos e ideas que se plasmaban en mi cabeza se me hacían estúpidas. 

¿Todo esto a qué se debe? Pues resulta ser que después de casi 6 meses de haber terminado un ciclo con una persona, empiezan a aparecer otras personas, otras vidas, otras historias...

Es curioso, como después de tanto tiempo de, digámoslo así, "guardarle luto al amor perdido", de repetirte tantas veces que "no encontraré a nadie igual", "no estoy preparado para estar con otra persona", de repente la vida viene y te pega reverendo golpe en la mandíbula para marearte y decirte: "Mira cabrón, la vida sigue, adelante".

Es curioso, porque el enfrentarte a esta situación después de tanto tiempo, hasta cierto punto es aterrador... Es una sensación parecida al miedo, con negación constante; es no querer comenzar a darte la oportunidad de vivir, todo porque una de tus uñas sigue aferrada al pasado... 

Se me vinieron a la mente un sinfín de ideas... Y la siguiente se me hizo chistosa y tonta, pero puntual.

El tener una nueva ilusión después de "haber perdido el amor" es como cuando llega el cobrador a tu casa y no tienes dinero para pagarle. 

Llega, toca a tu puerta, dura un tiempo que te parece eterno afuera de tu casa llamándote; pero tú, con la vergüenza de no querer enfrentar al tipejo que está parado afuera de tu morada con unas ganas de arrebatarte tu dinero, lo único que atinas a hacer es no salir. Esconderte. Quedarte inmóvil dentro de tu casa dejando que aquella persona dure el tiempo que sea necesario afuera, hasta que decida retirarse. 

Lo chistoso y lo cierto viene a continuación. Podrás esconderte las veces que sean necesarias, podrás esquivar a aquella persona, podrás evitar darle la cara; pero a final de cuentas, tanto tú como esa persona tienen claro algo: Algún día tienes que salir a pagar tu deuda. 

Así que, aquí hay algo claro. O dejamos de hacernos pendejos, enfrentamos las cosas y nos damos el chance de vivir una nueva experiencia, o seguimos escondiéndonos y evitando enfrentar las nuevas situaciones que se presentan. 

Cambio y fuera. 

18 de junio de 2013

Vetusta Morla en Tijuana... 1 año después!

Lo que uno hace por la música. Salir de trabajar, tomar un autobús que te lleve a la ciudad vecina, llegar, comer algo, ir al concierto de tu banda favorita, dormir 2 horas, despertar, tomar un autobús de regreso a tu ciudad de origen, llegar y comenzar tu jornada laboral.

La verdad, esa travesía express por mi estado valió la pena, ya que fui participe y testigo de un concierto fenomenal, de una banda que se entrega en el escenario como pocas, que tienen una capacidad y calidad musical inigualable, con una conexión con el público que muchas otras bandas que tienen la palabra "importantes" a sus espaldas desearían... En fin, hablar de Vetusta Morla y lo que hacen sobre el escenario podría ser digno de una tesis, pero esa no es la intención.

La intención es disfrutar un poco de este respiro de aire fresco a la música, de dejarse llevar por las melodías y relajar nuestro sentido del oído para deleitarlo por unos cuantos minutos...

Hace 2 años nunca pensé que tendría la oportunidad de presenciar un espectáculo en vivo de ellos, hoy parece que la vida me premia en formas muy extrañas. Mejor concierto no pude disfrutar...

Los días raros, Boca en la tierra, Cenas Ajenas, Copenhague, Un día en el Mundo, Baldosas Amarillas, En el Río, Mapas, Maldita Dulzura, Sálvese quien pueda, Valiente, El Hombre del Saco, Saharabbey Road, Iglús sin Primavera, Lo que te hace grande y La cuadratura del Círculo....

Y aquí, algo de lo que logré grabar.

14 de junio de 2013

Un mes y.. ¿Notas?

Un mes exacto desde mi última publicación. Y vaya si mi vida ha dado un giro intempestivo. Primero que nada, afortunadamente voy dando mis primeros pasos dentro del periodismo, laboro como reportero en un diario local. En el plano estrictamente profesional estoy contento, pleno y con ganas de seguir creciendo en este ámbito.

En segundo lugar, mi vida sentimental ha cobrado otro matiz. Sin preámbulos, lo puedo resumir en una sola palabra: Decepción. 

Hace unas cuantas semanas, publiqué en una nota sobra la necesidad de mantenerme entretenido en otras cosas que no fueran mis problemas con mi ex pareja. Mencioné que para ambos, el laborar o estar ocupados sería un alivio a las situaciones que estábamos viviendo y tengo que admitir que ha servido.

Quizá el mantener mi cabeza trabajando y ocupada en otras cuestiones, me abrió la puerta para darle un vistazo a mi relación desde afuera y ya no vivirla desde adentro. Además, distintas situaciones que han servido de puntal para comenzar a analizar de otra manera las cosas. 

Hoy, puedo decir con toda seguridad que mi relación no terminó el 28 de febrero, terminó meses antes. Acabó cuando tanta palabrería y argumentos tan banales como enfermedades de cierta persona, problemas económicos que solventar y cuando la negativa a demostrar cariño se hicieron presentes. 
Acabó meses antes, cuando esa "confusión" latente era el presente de una persona, y su servidor pasó a segundo plano.
Se comprobó, al saber que un día después de nuestro "rompimiento" oficial, aquella persona estaba contigo. Se comprobó a los 2 días, cuando te vi llorar desconsolada por una mala jugada de esa misma persona.
Se comprobó a las 2 semanas, cuando decidiste estar con esa persona.
Se comprobó al mes, cuando argumentando una "venganza", decidiste empezar algo que, ahora comprendo, estaba en tu cabecita desde hacía mucho tiempo atrás, el volver a compartir con esa persona. 
Para mi, las acciones son más evidentes que las palabras. 

Me doy cuenta que las prioridades son distintas. Me doy cuenta que te tenía en un pedestal, cuando yo estaba en otro escalón de tu vida.
Me doy cuenta que estas en una relación con alguien con quien deseabas estar, que volver a compartir vivencias con una persona que marcó tanto tu vida era tu prioridad.
Hoy me doy cuenta de esto, porque al mencionarte tantas veces los porqués de realizar esas acciones, siempre salías con evasivas o que sabías lo que hacías. Te molestabas aunque decías que no te molestabas.  Pasan los días, has logrado tantos hechos en tu vida recientemente y sigues manteniendo tu plan. No quieres deshacerte de lo que tienes ahora. Las demostraciones de amor son cada vez más recurrentes y descaradas, cuando anteriormente hasta mostrabas vergüenza por el que dirán. 

Todo esto me decepcionó. Me hizo sentir poca cosa. 
Pero no sé caer, cuando voy hacia el suelo de rodillas, me levanto de maneras que todavía no comprendo. 

Tengo que confesar que aunque tenía todo esto en mente, hubo un suceso que detonó este pensamiento, el finalmente comprender lo siguiente:

 "Llega un momento en la vida de las personas, en que se da cuenta que lo mejor que puede hacer es dar un paso al costado... Y dejar que el destino ubique las cosas a su conveniencia. Hoy es el momento". 

El suceso, fue la vez que iba hacia tu casa, un día después de tener una discusión referente al tema. Todo ese día martes, me dije que no ganaba nada con actitudes bélicas, que debía de llevar la fiesta calmada. Iba con la intención de platicar, de pasar un rato agradable, de sonreír, de verte y darte un abrazo, de cambiar la situación del día anterior y... ¿Qué pasó?

Justo a 4 cuadras de llegar a tu casa...
- Acaba de llegar...

Sólo opté por recomponer mi camino y tomar otra dirección. En ese preciso momento comprendí, que si, efectivamente estabas dentro de una relación formal con otra persona, con la que te encontrabas agusto y yo ya no podía interferir en ello. Es darte cuenta que una simple visita ya no sé podía dar. Es darte cuenta que llegar sin avisar a tomar una cerveza o escuchar música o lo que sea, ya no se puede dar. Es aceptarlo...

Por cierto, me has preguntado si te odio. La verdad yo no sé odiar. No sé si afortunada o lamentablemente no sé hacerlo. Te puedo reiterar el gran amor que siento por ti. Y que aquí voy a seguir andando, porque me queda buen tramo que recorrer en la vida. Y la verdad, quiero que seas feliz, Si él es tu felicidad, bienvenido sea. Te repito, mereces lo mejor. Lástima que no haya sido yo.

13 de mayo de 2013

De la contradicción y la felicidad.... A otros rubros.

Este fue escrito el 12 de Octubre de 2009, se encuentra en el viejo blog... Lo volví a leer y llamó mi atención la de cosas que uno llega a tener en la cabeza. Lo copio aquí, íntegro...


Otra vez me pongo a pensar en lo raro e indescifrable que es el ser humano... No se si es porque en este momento escucho a Silvio y a Delgadillo, o que por primera vez en mucho tiempo tengo una noche libre para pensar y divagar a mis anchas, pero si... Da la casualidad que me llego esta idea a la cabeza...

El hombre pasa la mayor parte de su vida buscando alguien con quien pasar el resto de la misma, y he notado, y quizás me equivoque (ya que nadie tiene la verdad absoluta, y existen casos que son lo contrario a lo que pondré a continuación), que en ese recorrido siempre termina en donde menos piensa, en el mismo lugar del que huyo tiempo atrás, en donde menos es feliz, y en donde encuentra una especie de seguridad. Parece que tenemos un imán hacia el problema, hacia la desgracia, hacia la infelicidad... Suena muy fatalista pero en la mayoría de los casos es cierto. ¿Cuántas veces no he visto que parejas que no pueden ni verse, o que llegan a extremos violentos, o cuestiones de inmadurez de una u otra parte, terminan y regresan? Todo esto teniendo opciones de toda índole (otra persona o una demanda, por ejemplo) y así pueden estar paseándose en este sube y baja toda una vida! ¿Esto es amor o que demonios es? Que interesante estar sufriendo y lamentándote a diario por algo de lo que estas consciente pero no quieres hacer nada, o no puedes, quizás miedo, no lo se... Pero bueno...

Hay otras ocasiones en donde ya pasaste por cierto problema con cierta persona, donde ya sabes a lo que te estas metiendo, donde por más que no quieras aceptarlo conoces el desenlace de esa historia como la palma de tu mano, y por algún motivo que aun no puedo explicarme, terminas volviendo! Haciendo las mismas cosas y siguiendo el mismo patrón que viviste tiempo atrás, sabes que estas regándola pero ¿que pasa?, no puedes dejar de hacerlo!! Es algo raro pero es cierto... nos gusta pasar por lo mismo una y otra vez... somos masoquistas... que tontos somos en veces!!

Pero... ¿para que volver a pisar las huellas que has dejado atrás teniendo todo un largo camino que recorrer enfrente? ¿por qué no decidirte por explorar un nuevo horizonte? ¿Por qué nos aferramos a un mundo teniendo un universo de posibilidades enfrente? No se, pero es interesante preguntarse esto... al menos lo tengo en mente, y la verdad, me gustaría seguir con estas ideas en la cabeza y llevarlas a cabo fielmente... mmm... esto me suena familiar... Mmm... (lo que viene a continuación deberían de pensarlo detenidamente todos los que estén leyendo esto, ya que se pueden identificar un poco)... Y porque no pensar que a esa persona ideal, ya la conozco... o ya la conocí... que estoy tratando... o que ya trate... y que tal vez por razones extrañas no quiero notarlo... o no quiero intentarlo... o no quiero pensarlo... que tal que yo mismo me cierro las puertas ante esta situación... que tal si esa felicidad la tengo al alcance de la mano y simplemente la evito... o no me doy cuenta... o la confundo... o no estoy seguro... o no es cierta.. o no la quiero... En fin...

Jejeje, ok, ok!! Aquí entra de nuevo lo indescifrable del ser humano, prefiero salirme por la tangente en vez de seguir cuestionándome estas cosas... quizás prefiero seguir cayendo una y otra vez cuando puedo evitar tanto tropezón... quizás lo del párrafo anterior se nublo en mi cabeza y no lo alcanzo a ver... o tal vez me estoy haciendo menso un rato y sigo escribiendo estas cosas para defenderme de mis pensamientos... o quizás no...
Cuanta contradicción!! Es cierto... Somos seres indescifrables y extraños, y eso me agrada... En veces...